SISTEMA ESTOMATOGNÁTICO Y VISIÓN (I): RELACIÓN MECÁNICA

La boca es fundamental para el equilibrio mecánico y neurológico del raquis cervical, del cráneo en su conjunto y de los ojos, en particular. Tanto es así que podemos hablar del SISTEMA CRÁNEO-CÉRVICO-MANDIBULAR.

La boca es fundamental para el equilibrio mecánico y neurológico del raquis cervical, del cráneo en su conjunto y de los ojos, en particular. Tanto es así que podemos hablar del SISTEMA CRÁNEO-CÉRVICO-MANDIBULAR. 

 

Es importante que los profesionales que atienden problemas o disfunciones de la ATM no pierdan de vista los diferentes sistemas sobre los que están incidiendo. En este artículo hablaremos del sistema visual, ya que es un hecho que, la boca, por una disfunción de la ATM, puede alterar el equilibrio binocular y la visión. Vamos a tratar de comprender cómo puede ocurrir esto.

 

Existen diferentes vías que vinculan los ojos y la boca:

  • Hay una relación mecánica en la que el esfenoides, la musculatura y el sistema fascial forman un todo indisociable.
  • Hay una relación neurológica en la que el trigémino y la formación reticular son fundamentales.
  • Hay una relación bioquímica, en la que participa la vía de la quinurenina.
  • Y hay una relación fluídica y energética, que además de poner en relación estas zonas entre sí, las interconecta con otras regiones más distantes con las cuales, a priori, no tienen nada que ver. 

 

En esta ocasión vamos a centrarnos en describir la vinculación mecánica, en la que el esfenoides juega un papel fundamental, así como algunos músculos y fascias que llegan a él:

  1. Por un lado, tenemos el anillo de Zinn, estructura fibrocartilaginosa en la que convergen 5 de los 6 músculos extraoculares (MEO). Es decir, todos menos uno, el oblicuo inferior. Otro músculo, el elevador del párpado superior también converge en este anillo. Este aro fibroso se ancla en el vértice de la órbita ocular. En concreto, en la parte medial de la hendidura esfenoidal (que se forma en la zona de encuentro entre las alas mayores y las alas menores del esfenoides). 
  2. El pterigoideo lateral se origina en la parte externa e inferior del ala mayor y en la parte externa de la apófisis pterigoides del esfenoides y se inserta en el disco de la ATM y en el cóndilo y cuello mandibular. Se encarga de la estabilización del disco y de su la tracción hacia anterior al abrir la boca, participa en la desviación contralateral de la mandíbula y en la protracción mandibular cuando actúa bilateralmente. 
  3. El pterigoideo medial se origina en la fosa pterigoidea del esfenoides (la depresión ósea que hay entre la lámina lateral y medial del proceso pterigoideo) y en la apófisis del maxilar superior. Se inserta en la parte interna del ángulo mandibular.  Cuando actúa unilateralmente, participa en la desviación contralateral de la mandíbula y, cuando se acciona de forma bilateral, participa en el cierre mandibular.
  4. El músculo temporal tiene una inserción superior muy amplia, pero en su porción anterior, lo hace en la parte externa del ala mayor del esfenoides. Al contraerse transmite fuerzas mecánicas al esfenoides, pero también a las aponeurosis orbitales. Por un lado, a la banda miofascial ocular y, por otro lado, a la fascia o cápsula de Tenon, que envuelve a la capa más externa del ojo. Desde estas estructuras, la tensión penetra en el sistema facial profundo del cráneo y, desde ahí, puede afectar a infinidad de ubicaciones, tejidos y funciones.

Aún no existen muchos estudios científicos, pero el estudio de las relaciones Ojo-Boca es un campo emergente en la investigación. Exponemos aquí algunos datos que consideramos de interés:

  • Se ha visto cierta relación entre el tipo de oclusión y la prevalencia de una determinada alteración visual:
    • Hay prevalencia de miopía en las personas con una maloclusión tipo II.
    • Hay prevalencia de astigmatismo en las personas con una maloclusión tipo mordida cruzada.
  • Si la visión está bien, un cambio en el imput visual no provoca cambios en el sistema estomatognático. Pero se ha visto que en niños con miopía, el tono basal del músculo temporal es mayor que en niños sanos. 
  • Hay relación entre la desviación mandibular, la dominancia ocular y la postura de la cabeza. Parece que el ojo dominante y la dirección de la rotación de la cabeza están íntimamente relacionados. Y, en personas con disfunción de la ATM, la probabilidad de desviación mandibular es mucho mayor. Si se produce esta desviación mandibular, suele ser hacia el lado contrario de la rotación de cabeza.
  • Los pacientes que tienen una desviación mandibular, presentan en los exámenes optométricos más defectos en los test de convergencia ocular.
  • Cuando hay desplazamiento del disco de la ATM, se aprecian mayores alteraciones en la función binocular.
  • En pacientes con bruxismo, este puede intensificar y hacer más permanente el problema visual concomitante derivado de la alteración del sistema estomatognático.

 

Todos estos datos nos permiten comprender muchos de los cambios que vemos en nuestras consultas cuando atendemos a pacientes desde la metodología de Poyet-Pialoux. Con la que, como ya sabéis, no se atienden síntomas, sino personas. Donde seguimos y tratamos de normalizar las compensaciones vitales que se han ido produciendo a lo largo del tiempo. Y, donde observar cambios en la visión tras un tratamiento para normalizar la oclusión, es algo habitual. En este artículo tenemos algunos de los caminos que nos permiten comprender por qué.

Sara Cruz Sicilia
 

Fisioterapeuta especializada en Método Poyet-Pialoux